Un nuevo camino para entender la formación y evolución de los planetas rocosos

Un equipo internacional, con participación del CAB, ha descubierto un sistema planetario cuyo exoplaneta más interno tiene el tamaño de la Tierra pero una composición similar a Mercurio. La existencia de este tipo de planetas es más común de lo que se pensaba hasta ahora y con este hallazgo se abre un nuevo camino para conocer los procesos que dieron lugar a la aparición de los planetas rocosos del Sistema Solar.

El sistema descubierto se encuentra alrededor de la estrella K2-229, que es similar al Sol en temperatura y edad, y fue detectado con el observatorio espacial Kepler mediante el método de tránsitos planetarios (ocultaciones similares a los eclipses). El objeto más llamativo encontrado dentro de este sistema ha sido el más interno (K2-229b), que tiene el tamaño de la Tierra pero que presenta una composición similar a la de Mercurio, ambos considerados planetas rocosos, junto a Venus y Marte.

El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy y en el que participa el investigador del CAB David Barrado, indica que K2-229b orbita mucho más cerca de su estrella de lo que lo hace Mercurio del Sol, y su temperatura "diurna" puede llegar a alcanzar los 2.330K. "Esta proximidad posiblemente provoque que su manto, la parte más externa del planeta, se volatilice y que se forme una atmósfera de vapores de silicato", asegura Barrado. Parte de esa materia se podría haber perdido en el espacio, lo que explicaría la singular composición del planeta. "Una explicación alternativa sería el impacto con asteroides de gran tamaño, de manera análoga a lo que e sucedió a la Tierra cuando se formó la Luna", añade.

El exoplaneta K2-229b es, por lo tanto, un excelente laboratorio para conocer las condiciones de formación de análogos de Mercurio, que será estudiado por la sonda europea BepiColombo (cuyo lanzamiento está previsto a finales de este año), y también del resto de planetas rocosos del Sistema Solar.


Figura: imagen de Mercurio obtenida por la nave espacial Messenger de la NASA que revela pequñas fallas en su superficie. ©NASA/JHUAPL/Carnegie Institution of Washington/USGS/Arizona State University

 

Fuente: UCC-CAB

 

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