En las entrañas de Marte











17-11-2015

Del 27 al 30 de octubre tuvo lugar en Houston el primer foro de debate sobre posibles lugares en los que aterrizaría y que exploraría una futura misión tripulada a Marte. La única propuesta que contempla ir bajo tierra es la que lleva por título The Hebrus Valles Exploration Zone: Access to the Martian Surface and Subsurface, y en ella participa el investigador del Centro de Astrobiología Alberto González Fairén.

Uno de los principales problemas que presenta Marte es el de la radiación, por ello, según asegura el científico, se ha hablado durante décadas de usar los tubos de lava o las cavernas subterráneas. Sin embargo, sólo su equipo sugirió esta posibilidad.

“Tiene muchos riesgos. Un punto débil de ir bajo tierra es no saber cuánto de consolidados están los sedimentos. Las probabilidades de derrumbe pueden ser altas”, reconoce Fairén. Pero al mismo tiempo afirma que “si sabemos hacer túneles para la M30, sabremos asegurar una caverna en Marte”.

Para evaluar la fiabilidad real a la hora de considerar esta zona de exploración (EZ), la NASA pidió a cada grupo presentar una lista de instrumentos y datos necesarios para dicha evaluación. El equipo del investigador del CAB propuso utilizar un radar de subsuperficie. La sonda Mars Odyssey que está orbitando alrededor del planeta vecino, contiene SHARAD (MRO’s Shallow Subsurface Radar), un radar que es capaz de hacer prospecciones subsuperficiales para informar, por ejemplo, de la geometría de las cavernas o tubos de lava internos.

Gracias a este instrumento ya se conoce que a pocos metros del suelo hay cantidades de hielo comparables a latitudes medias. Un dato que alienta a los investigadores, ya que al encontrarse su EZ en el ecuador (donde hace mucho menos frío en relación a los polos), aunque no haya hielo en superficie, sí hay en subsuperficie. De cualquier forma, “todo es un balance”, recalca Fairén.

Los organizadores del workshop también solicitaron a los diversos equipos identificar sitios que contaran con materiales y recursos que ayudaran a la colonia a sobrevivir los 500 días que se prevé que dure el establecimiento. En este sentido, los valles de Hebrus poseen hielo en subsuperficie, como se ha visto. Además, al ir bajo tierra “las oscilaciones térmicas van a ser mucho menores”, y otra gran ventaja es la de la radiación, insiste el científico español. Y añade que hay dos tipos de radiación: “la ultravioleta, la eliminamos completamente con un metro de profundidad. En cambio, la radiación cósmica de fondo no se elimina de ninguna manera, lo que pasa es que esa es de acumulación muy lenta. Es decir, tendrías que estar allí muchos años para que realmente supusiera un problema de salud. La ultravioleta es la que causa un verdadero problema”.


2035

Con la creación de este primer foro de debate, la NASA comienza a sentar las bases para que una misión tripulada a Marte sea una posibilidad real, y no una historia que quede enmarcada meramente en la ficción. La fecha que se empieza a considerar es el año 2035. “Ya estamos hablando de fechas que están en nuestras vidas”, comenta Fairén. “Después del mitin, NASA ofreció a cada uno de los equipos utilizar la sonda MRO (Mars Reconnaissance Orbiter) y obtener hasta tres imágenes en alta resolución de cada uno de los EZ propuestos. Así que parece que se lo toman en serio”.



 

Fuente: Cristina Delgado UCC-CAB

 

Imágenes adicionales:

#JourneyToMars
 

Documentación adjunta a la noticia:

Departamentos y unidades de apoyo

La respuesta a las cuestiones sobre la vida y su origen ha de venir del esfuerzo combinado de muchas disciplinas

Grupos de investigación

La ciencia desarrollada en el CAB se canaliza a través de grupos de investigación interdepartamentales

Cultura Científica

La UCC del CAB busca hacer accesible el conocimiento científico al conjunto de los ciudadanos

Copyright 2012 - Todos los derechos reservados | Centro de Astrobiología - CSIC - INTA | Política y condiciones de uso | Aviso legal