Cómo entender el clima de Marte
06-11-2014

El Consejo Europeo de Investigación financia el proyecto IcyMars del Centro de Astrobiología con un millón y medio de euros.

El Consejo Europeo de Investigación (European Research Council, ERC) financia desde 2007 proyectos de investigación en Europa. El programa financia los mejores y más creativos investigadores de cualquier nacionalidad y edad, que no sólo compiten dentro de su país, sino con el resto de Europa. El único criterio es la excelencia, independientemente de la nacionalidad, género o localización. La máxima exigencia de calidad en la selección de los proyectos presentados a concurso y la cuantiosa financiación que se otorga a los ganadores, hace que el proceso de selección sea muy competitivo, con una tasa de éxito de alrededor del 10%, y que los proyectos ERC se hayan convertido en el paradigma de la ciencia de excelencia en Europa. En la modalidad de proyectos ERC para científicos junior (no más de 10 años después de conseguir el doctorado), el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) cuenta en su plantilla con el proyecto IcyMars, dirigido por el Doctor Alberto González Fairén.

Ahora, varios meses después de su incorporación al CAB, la UCC ha querido saber cómo es su trabajo y en que consiste el proyecto IcyMars en una entrevista.

Pregunta: ¿En qué consiste IcyMars?
Respuesta
: El problema del clima en el Marte antiguo y la discusión sobre la presencia de agua líquida sobre la superficie del planeta continúan sin ser resueltos más de 5 décadas después de la llegada de las primeras naves de exploración a Marte. Por un lado, hemos sido capaces de reconocer las huellas de la presencia de agua, tanto geomorfológicas (presencia de ríos, lagos, deltas o playas) como geoquímicas (abundancia de minerales diversos que sólo se forman en presencia de agua líquida), que demuestran que el agua fluyó sobre la superficie marciana en grandes cantidades y durante tiempos prolongados, no únicamente como consecuencia de eventos puntuales como la caída de un gran asteroide. Sin embargo, los modelos climáticos nos aseguran que la temperatura media del planeta siempre estuvo por debajo del punto de congelación del agua. IcyMars trata de encontrar una respuesta a esta aparente contradicción, considerando la hipótesis de que el planeta era efectivamente muy frío y que el agua se encontraba fundamentalmente en forma de hielo, pero cierta cantidad de ese agua era muy rica en sales y reunía otras características geoquímicas que permitían su estabilidad en estado líquido. El escenario resultante sería un planeta cubierto de glaciares y con nieves abundantes, posiblemente con un gran océano boreal parcialmente cubierto por hielo, enormes icebergs, y ríos y lagos muy fríos sobre las tierras emergidas. Un auténtico Marte “marciano”, no tan parecido a la Tierra como se ha sugerido históricamente. Tal vez similar hasta cierto punto a las zonas polares de nuestro planeta.

P: ¿Qué líneas de investigación incluye el proyecto?
R: El proyecto es fundamentalmente interdisciplinar, e incluye análisis de imágenes de sondas, reconstrucciones geomorfológicas, modelización geoquímica y estudios microbiológicos en laboratorio, con el propósito de determinar si un entorno frío y húmedo en el Marte primitivo pudo haber sido capaz de albergar algún tipo de formas vivas.

P: ¿Cuántos nuevos puestos de investigador puede crear un proyecto como IcyMars?
R: Un proyecto ERC junior puede servir para generar 4 o 5 nuevos puestos de trabajo, tanto para investigadores consolidados como para formación de estudiantes de doctorado.

P: Tu trabajo de investigación durante los últimos 8 años lo has desarrollado en Estados Unidos, ¿cómo ha sido esta experiencia?
R: Extraordinaria. Unos seis meses antes de defender mi tesis doctoral, fui admitido en el programa postdoctoral de NASA, así que apenas un mes después de ganar el título de doctor me fui a California, al centro Ames. Allí estuve 6 años, 3 como postdoc y otros 3 como investigador junior, asociado también al instituto SETI. La base de mi formación como científico la adquirí allí, no únicamente desde el punto de vista de los conocimientos o técnicas aprendidas, sino fundamentalmente en la forma de hacer ciencia, en la necesidad de buscar tus propios caminos y desarrollar líneas de pensamiento independientes. Después tuve la oportunidad de trabajar en el programa de los rovers marcianos en la Universidad Cornell, en Nueva York, donde he vivido los últimos dos años. Participar en el día a día de misiones activas en otro planeta es una experiencia incomparable. Te levantas por la mañana, vas a tu despacho, te sientas con tu café frente al monitor, y ayudas a planear las actividades de un robot que está rodando sobre Marte, analizando imágenes que están llegando a la Tierra en ese mismo momento y que por lo tanto son de terrenos que ningún ser humano ha visto jamás anteriormente. También fue muy interesante conocer de primera mano cómo funcionan los grandes equipos de investigación de JPL, y la forma cortés y prudente en la que los distintos investigadores presentan sus hipótesis en grupos tan numerosos.

P: ¿Cómo ves el futuro de las Ciencias Planetarias en España?
R: La realidad es que el número de investigadores en Ciencias Planetarias en nuestro país es muy reducido, aunque la calidad es incuestionable. Lo único que se necesita es un incremento sustancial en la financiación para la formación de nuevos investigadores y para la consolidación de los doctores, de forma que se genere una masa crítica estable que permita el funcionamiento de los grupos de forma sostenida en el tiempo y con cierta seguridad. Sólo así puede florecer la creatividad. También creo que sería deseable promocionar y facilitar la movilidad, y que nuestros investigadores consideraran parte integral de su formación el pasar algunos años fuera de España, para posteriormente importar los nuevos conocimientos y experiencias adquiridos en otros países a nuestro sistema. Pero esta necesidad de movilidad no debe confundirse con la escasez de financiación aquí: un investigador debe desear irse fuera para completar su formación, nunca verse forzado a emigrar porque su país no le ofrece la oportunidad de continuar su carrera.

P: ¿Porqué decidiste dedicar tu carrera científica al estudio de Marte?
R: Cuando empiezas a hacerte preguntas acerca de cómo era Marte en el pasado, y si pudo haber vida en el planeta alguna vez, es difícil pensar en otras cosas.

Contacto

Alberto González Fairén, Departamento de Planetología y Habitabilidad, Centro de
Astrobiología (CSIC-INTA)

Unidad de Cultura Científica del CAB: Luis Cuesta

 

Fuente: UCC-CAB

 

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